De la creación de los tipos móviles de metal, a la impresión de galeradas con la imprenta manual, en 3 fases. (Fuente: Museum Plantin Moretus, Amberes).
FASE 1️⃣: ▶️ Grabado del punzón (signo en negativo).
▶️ Estampación de la matriz (signo en positivo).
▶️ Fundición del tipo móvil con la aleación de plomo, antimonio y estaño (signo en negativo).
Esto se hacía tipo por tipo, hasta crear todo el contenido de una familia de letra de un determinado sistema de escritura; es decir, ¡todas las pólizas («fuentes»), con todos los signos y blancos correspondientes a cada variante y cuerpo de letra!
FASE 2️⃣: ▶️ Composición de líneas con los tipos móviles y el componedor.
▶️ Religado de la caja de composición en la galera.
▶️ Fijación de la galera, ajustando caja y márgenes.
¡Y esto se repetía para el texto de cada página!
FASE 3️⃣: ▶️ Finalmente, entintado e impresión.
Esto se hacía primero una sola vez por página para sacar una prueba. Una vez corregidas las pruebas (galeradas), se repetía el mismo procedimiento tantas veces por página como ejemplares se tiraran en una edición. En cuanto a las ilustraciones, las matrices también se grababan a mano, en negativo. Pero esto ya es otra historia de la imprenta manual y artesanal...
Las
razones por la que se aplican los procesos de transformación y
optimización que describimos anteriormentea
los originales de un autor (sea este escritor, redactor por
encargo/negro editorial o traductor), desde que se reciben del propio
autor hasta que llegan al impresor o adquieren forma de publicación
digital, son básicamente seis:
1.
El
cumplimiento
por parte del editor de
una parte del pacto
establecido con el autor mediante el contrato
de edición, que
consiste en poner en manos del lector su obra transformada a undeterminado
formato de publicación,tan
funcional y normalizada como sea posible.
2.
El
cumplimiento
por parte del editor del
pacto tácito con el lector, que
se establece en el momento de adquisición de una obra publicada y
que presupone que el lector/comprador recibirá una obra
suficientemente
comprensible,
legible, manejable y disfrutable a cambio del precio que paga por
ella.
Este es un pacto solo parcialmente protegido por ley, pero su
incumplimiento tiene otras sanciones (crítica pública y abandono de la
lectura) que resultan muy perjudiciales para el autor y el editor.
3.
La
creación y la publicación de obras escritas corresponden a un
tipo específico de comunicación
compleja(la
comunicación escrita, tecnificada, formal, diferida, intermediada, y
a menudo especializada de textos complejos y variados), queconlleva
toda una serie de desventajas,
dificultades
y obligaciones:
→En
el caso del traductor,
la dificultad de comprensión y reexpresión
que pueden suponerleuna
obra o un autor determinados que sobrepasen su cualificación o su
nivel de inspiración.
→En
el caso tanto del autor
como
del
traductor, la
dificultad que conlleva el
conocimiento y dominio del código escrito, debido
a su carácter artificial, y a la multiplicidad de convenciones que
abarca.El
dominio del código escrito requiere un aprendizaje guiado y
consciente, y un cultivo persistente y esforzado, la que hace que
muchos autores no lo dominen debidamente y cometan deslices.
→Ante
un receptor ausente (el lector) del que no se saben mucho o no se
sabe nada, los
autores(emisores)
y
los editores(intermediarios
en la comunicación diferida)que
quieran satisfacer y fidelizar a sus lectores se verán
obligados a que su texto (mensaje)
sea
todo lo claro, preciso y explícito posible, lo que les exige saberes
y destrezas que no siempre reúnen y que es necesario suplir a lo
largo del proceso de edición.
4.
La
diversidad tipológica (temática,
lingüística, estilística y de género) de
las producciones escritas y la complejidad de
las ideas suponen un reto más para el autor o el traductor, y a
menudo se hace necesario compensar sus carencias a la hora de
construir los textos y articular las ideas de manera coherente y
adecuadaa
un tipo de texto y a un lector determinados.
5.
El ingrediente específico de las publicaciones, esto es, las
artes
gráficas
y el
saber
tipográfico
que
permiten
producir textos legibles, estéticos,
funcionales,
manejables y duraderos,son
un
conocimiento
técnico que los autores suelen ignorar por
completo o casi por completo, y una de las carencias que más
requiere que el autor no se autoedite y cuente con un editor o con la
asistencia de servicios editoriales.
6.
La falibilidad, tanto humana como tecnológica; es
decir, el sinfín de errores propios o por transmisión que pueden
llegar a ocasionar todas las personas y profesionales por cuyas manos
pasa una obra, y los fallos y deficiencias de las propias tecnologías
que se usan para transformar una obra original en producto editorial.
→La
dificultad
intrínseca
al trabajo de escritura y de traducción
de centrar la atención en aspectos de minucia formal
(unificación de criterios gráficos, erratas, alfabetizaciones,
correlaciones numéricas....).
→Los
efectos
de la saturación
(descenso de los niveles de atención y la capacidad de
discernimiento por exceso de exposición a un texto y por sobrecarga
cognitiva, que se da incluso entre los profesionales con una
metodología de lectura específica,
como los correctores).
→Los
riesgos del «cruce
de cables» por solapamiento de tareas
que se dan entre los profesionales todoterreno, es decir, en
trabajadores editoriales que reúnen diversos perfiles en uno, con
toda la sobrecarga de competencias y tareas que ello supone.
→La
dificultad (cada
vez menor) de
manejo de los sistemas tecnológicos
de procesamiento y composición de textos, que el autor delega en
profesionales de la edición.
→Los
errores
que aparecen en el curso de la edición
de la obra, debidos a las transformaciones (tecnológicas o por
intervención humana) que sufre y, particularmente, a su puesta en
página. La reparación de estos errores puede resultar muy
costosa para la editorial si tiene que hacerse una vez publicada
la obra, puesto que puede obligar a retirar y retapar toda una edición.
Los
ejemplos de la ausencia de buenos profesionales de la edición y la
corrección en la elaboración de una publicación son abundantes en
el mundo de la autopublicación y de las publicaciones periódicas de
entidades y colectivos. Pero cuando se dan en el mundo de la edición
profesional y comercial pueden considerarse un fraude al autor y al
lector y conllevan a menudo grandes perjuicios económicos y de
imagen pública para el autor (escritor o traductor) y el editor, que
se ilustran y detallan profusamente en esta conferencia impartida en
el Servicio de Plublicaciones de la Universidad de Cádiz.
Pequeño vocabulario razonado de conceptos fundamentales de la edición
profesional y el mundo del libro, por orden conceptual. (Extracto de mi curso «Edición de textos y corrección de estilo», en AulaSIC.)
• Libro. El libro es el producto (impreso o
no) editorial por excelencia. Con la intención de servir como referencia a la
realización de las estadísticas relativas a la edición de libros —y así es al
menos en el caso de los estudios sobre producción editorial de libros que
realiza el Instituto Nacional de Estadística español—, la Unesco dio de él la
siguiente definición —que, dicho sea de paso, excluye el audiolibro de la categoría de libro—:
«Se entiende por libro una publicación impresa no
periódica que consta como mínimo de 49 páginas, sin contar las de la cubierta,
editada en el país y puesta a disposición del público [es decir, no solo
editada, sino también publicada]».
Basadas en estas recomendaciones son también las siguientes cinco definiciones
de términos básicos comunes en el sector editorial relacionados con el libro:
•
Obra original. Se entiende por obra original la edición y publicación de un
texto (acompañado o no de ilustración) en la propia lengua en la que ha sido
creada.
• Obra traducida. Se entiende por obra traducida o de traducción aquella
publicación en que se reproduce una obra original (publicada o no) en un idioma
distinto del original.
• Primera edición. Se entiende por primera edición la
primera publicación de un manuscrito original o traducido.
• Reedición. Es
aquella edición que se distingue de las ediciones anteriores por algunas
modificaciones introducidas en el contenido o en la presentación (formal o
material) de la obra. Suele definirse en la cubierta o en la portada el número
de la nueva edición y qué tipo de modificaciones incluye, con las abreviaturas
bibliográficas ed. (edición; 2.ª ed., 3.ª ed., etc.), corr. (corregida), rev.
(revisada), aum. (aumentada) y act. (actualizada).
• Reimpresión. Es una nueva
tirada de una edición que, a lo sumo, no contiene más modificaciones de
contenido o de presentación que las correcciones tipográficas realizadas en el
texto de la edición anterior. Toda reimpresión hecha por un editor diferente al
editor anterior se considera una reedición.
• Editorial. Por editorial
entendemos la entidad que realiza un libro o publicación periódica de cualquier
materia o género, por lo general con la intención de ponerlos a disposición del
público, valiéndose de las industrias gráficas para su reproducción.
• Autor. La
legislación de propiedad intelectual reconoce como autor tanto al creador
original de una obra como a su traductor. Asimismo, el autor (y, por tanto, el
traductor) puede ser individual, colectivo (autoría múltiple) o corporativo, y
puede haber ofrecido a la editorial su obra por iniciativa propia o haberla
realizado por encargo.
• Editor. En castellano, editor es un término polisémico
que puede aludir a:
→ el editor propietario (publisher en inglés), que es el
emprendedor que funda y establece las líneas generales de una editorial);
→ el
director editorial, o director literario en editoriales de obra de ficción
(editor o editor senior en inglés), que se encarga de desarrollar sus líneas
editoriales y catálogos de obras y que, en las editoriales de menor tamaño,
puede ser también propietario de la editorial.
• Edición (y editar). Cuando
hablamos de edición (y de editar) nos referimos al resultado final de lo que más
adelante definiremos como proceso editorial, en particular a las fases de
preimpresión e impresión.
La edición comporta una mente creadora (el autor,
tanto el del proyecto como el del original), una mente rectora (el director
intelectual o el editor) y una mente ejecutora (el conjunto de especialistas que
intervienen en la conversión de un original o conjunto de originales en
publicación).
• Publicar (y publicación). Hablamos de publicar cuando una obra
impresa o digital previamente editada se pone a disposición del público, en
puntos de venta o de descarga individual (gratuita o venal). Si una obra
original o traducida que ha sido formalmente editada e incluso impresa no se
pone en manos del público, no puede considerarse una obra publicada, sino una
obra inédita. Por ejemplo, los libros de estilo editorial que no se publican son
obras inéditas y no venales, porque no se ponen a disposición del público ni a
la venta.
• Proceso editorial. Es un conjunto de operaciones y gestiones
encadenadas, cuyo objetivo es editar y publicar una obra de un autor, es decir,
poner en manos del lector una obra debidamente transformada en producto
bibliológico o hemerográfico (es decir, en libro o revista).
• Calidad
editorial. Es el resultado óptimo global que se obtiene de la aplicación en el
proceso editorial, por parte de profesionales especializados, de diferentes
subprocesos de planificación, dirección, revisión y supervisión en la
elaboración de una publicación, con la intención de obtener un producto que:
→
cumpla con el pacto establecido entre autor y editor, según el cual el editor se
compromete a producir su obra en condiciones óptimas;
→ se distinga en el
mercado por su excelencia;
→ y, con todo ello, satisfaga las expectativas del
lector de disfrute de la obra y de enriquecimiento cultural, por las que ha
pagado un precio establecido.
Para obtener el grado de calidad que se pretende
en este modelo de práctica editorial, los procesos de control que hay que
aplicar a un producto editorial no pueden ser fruto de la improvisación; al
contrario: son un compendio de tareas, destrezas y conocimientos de probada
eficacia, llevadas a cabo por profesionales específicamente formados. A este
compendio lo denominaremos canon editorial.
• Canon editorial. Es el acervo de
saberes, habilidades y procedimientos de elaboración, producto de siglos de
práctica editorial y gráfica, que conforma un modelo de trabajo de edición
básicamente estable y probadamente eficaz. Pese a los cambios que implican las
modas estéticas y las revoluciones en los sistemas de producción, los criterios
y conocimientos que sustentan el canon editorial mantienen una continuidad
temporal. Por ejemplo, en el salto a la era digital, el diseño de los tipos de
letra mantiene los parámetros espaciales y el saber anatómico de la tipografía
en plomo.