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sábado, 4 de junio de 2022

Cómo se hacían los libros hasta el siglo XIX (y cómo se creaban los tipos de letra hasta princicpios del XX)

De la creación de los tipos móviles de metal, a la impresión de galeradas con la imprenta manual, en 3 fases. (Fuente: Museum Plantin Moretus, Amberes).


FASE 1️⃣:
▶️ Grabado del punzón (signo en negativo).



▶️ Estampación de la matriz (signo en positivo).

 

▶️ Fundición
del tipo móvil con la aleación de plomo, antimonio y estaño (signo en negativo).



Esto se hacía tipo por tipo, hasta crear todo el contenido de una familia de letra de un determinado sistema de escritura; es decir, ¡todas las pólizas («fuentes»), con todos los signos y blancos correspondientes a cada variante y cuerpo de letra!

FASE 2️⃣:
▶️ Composición de líneas con los tipos móviles y el componedor.



▶️
Religado de la caja de composición en la galera.



▶️ Fijación de la galera, ajustando caja y márgenes.



¡Y esto se repetía para el texto de cada página!


FASE 3️⃣:
▶️ Finalmente, entintado e impresión.

 

Esto se hacía primero una sola vez por página para sacar una prueba. Una vez corregidas las pruebas (galeradas), se repetía el mismo procedimiento tantas veces por página como ejemplares se tiraran en una edición.
En cuanto a las ilustraciones, las matrices también se grababan a mano, en negativo. Pero esto ya es otra historia de la imprenta manual y artesanal...

Silvia Senz

jueves, 28 de abril de 2022

¿Por qué se revisan, editan y corrigen los textos que van a publicarse?

[Este artículo es un extracto de mi curso «Edición de textos y corrección de estilo», en AulaSIC.]



Las razones por la que se aplican los procesos de transformación y optimización que describimos anteriormente a los originales de un autor (sea este escritor, redactor por encargo/negro editorial o traductor), desde que se reciben del propio autor hasta que llegan al impresor o adquieren forma de publicación digital, son básicamente seis:

1. El cumplimiento por parte del editor de una parte del pacto establecido con el autor mediante el contrato de edición, que consiste en poner en manos del lector su obra transformada a un determinado formato de publicación, tan funcional y normalizada como sea posible.

2. El cumplimiento por parte del editor del pacto tácito con el lector, que se establece en el momento de adquisición de una obra publicada y que presupone que el lector/comprador recibirá una obra suficientemente comprensible, legible, manejable y disfrutable a cambio del precio que paga por ella. Este es un pacto solo parcialmente protegido por ley, pero su incumplimiento tiene otras sanciones (crítica pública y abandono de la lectura) que resultan muy perjudiciales para el autor y el editor.

3. La creación y la publicación de obras escritas corresponden a un tipo específico de comunicación compleja (la comunicación escrita, tecnificada, formal, diferida, intermediada, y a menudo especializada de textos complejos y variados), que conlleva toda una serie de desventajas, dificultades y obligaciones:

En el caso del traductor, la dificultad de comprensión y reexpresión que pueden suponerle una obra o un autor determinados que sobrepasen su cualificación o su nivel de inspiración.

En el caso tanto del autor como del traductor, la dificultad que conlleva el conocimiento y dominio del código escrito, debido a su carácter artificial, y a la multiplicidad de convenciones que abarca. El dominio del código escrito requiere un aprendizaje guiado y consciente, y un cultivo persistente y esforzado, la que hace que muchos autores no lo dominen debidamente y cometan deslices.

Ante un receptor ausente (el lector) del que no se saben mucho o no se sabe nada, los autores (emisores) y los editores (intermediarios en la comunicación diferida) que quieran satisfacer y fidelizar a sus lectores se verán obligados a que su texto (mensaje) sea todo lo claro, preciso y explícito posible, lo que les exige saberes y destrezas que no siempre reúnen y que es necesario suplir a lo largo del proceso de edición.

4. La diversidad tipológica (temática, lingüística, estilística y de género) de las producciones escritas y la complejidad de las ideas suponen un reto más para el autor o el traductor, y a menudo se hace necesario compensar sus carencias a la hora de construir los textos y articular las ideas de manera coherente y adecuada a un tipo de texto y a un lector determinados.

5. El ingrediente específico de las publicaciones, esto es, las artes gráficas y el saber tipográfico que permiten producir textos legibles, estéticos, funcionales, manejables y duraderos, son un conocimiento técnico que los autores suelen ignorar por completo o casi por completo, y una de las carencias que más requiere que el autor no se autoedite y cuente con un editor o con la asistencia de servicios editoriales. 

6. La falibilidad, tanto humana como tecnológica; es decir, el sinfín de errores propios o por transmisión que pueden llegar a ocasionar todas las personas y profesionales por cuyas manos pasa una obra, y los fallos y deficiencias de las propias tecnologías que se usan para transformar una obra original en producto editorial.

La dificultad intrínseca al trabajo de escritura y de traducción de centrar la atención en aspectos de minucia formal (unificación de criterios gráficos, erratas, alfabetizaciones, correlaciones numéricas....).

Los efectos de la saturación (descenso de los niveles de atención y la capacidad de discernimiento por exceso de exposición a un texto y por sobrecarga cognitiva, que se da incluso entre los profesionales con una metodología de lectura específica, como los correctores).

Los riesgos del «cruce de cables» por solapamiento de tareas que se dan entre los profesionales todoterreno, es decir, en trabajadores editoriales que reúnen diversos perfiles en uno, con toda la sobrecarga de competencias y tareas que ello supone.

La dificultad (cada vez menor) de manejo de los sistemas tecnológicos de procesamiento y composición de textos, que el autor delega en profesionales de la edición.

Los errores que aparecen en el curso de la edición de la obra, debidos a las transformaciones (tecnológicas o por intervención humana) que sufre y, particularmente, a su puesta en página. La reparación de estos errores puede resultar muy costosa para la editorial si tiene que hacerse una vez publicada la obra, puesto que puede obligar a retirar y retapar toda una edición.

Los ejemplos de la ausencia de buenos profesionales de la edición y la corrección en la elaboración de una publicación son abundantes en el mundo de la autopublicación y de las publicaciones periódicas de entidades y colectivos. Pero cuando se dan en el mundo de la edición profesional y comercial pueden considerarse un fraude al autor y al lector y conllevan a menudo grandes perjuicios económicos y de imagen pública para el autor (escritor o traductor) y el editor, que se ilustran y detallan profusamente en esta conferencia impartida en el Servicio de Plublicaciones de la Universidad de Cádiz.


 
Silvia Senz

miércoles, 21 de julio de 2021

Conceptos básicos de la edición profesional

Pequeño vocabulario razonado de conceptos fundamentales de la edición profesional y el mundo del libro, por orden conceptual. (Extracto de mi curso «Edición de textos y corrección de estilo», en AulaSIC.) 


Libro. El libro es el producto (impreso o no) editorial por excelencia. Con la intención de servir como referencia a la realización de las estadísticas relativas a la edición de libros —y así es al menos en el caso de los estudios sobre producción editorial de libros que realiza el Instituto Nacional de Estadística español—, la Unesco dio de él la siguiente definición —que, dicho sea de paso, excluye el audiolibro de la categoría de libro—: 
«Se entiende por libro una publicación impresa no periódica que consta como mínimo de 49 páginas, sin contar las de la cubierta, editada en el país y puesta a disposición del público [es decir, no solo editada, sino también publicada]»
Basadas en estas recomendaciones son también las siguientes cinco definiciones de términos básicos comunes en el sector editorial relacionados con el libro: 

 • Obra original. Se entiende por obra original la edición y publicación de un texto (acompañado o no de ilustración) en la propia lengua en la que ha sido creada. 

 • Obra traducida. Se entiende por obra traducida o de traducción aquella publicación en que se reproduce una obra original (publicada o no) en un idioma distinto del original. 

Primera edición. Se entiende por primera edición la primera publicación de un manuscrito original o traducido. 

Reedición. Es aquella edición que se distingue de las ediciones anteriores por algunas modificaciones introducidas en el contenido o en la presentación (formal o material) de la obra. Suele definirse en la cubierta o en la portada el número de la nueva edición y qué tipo de modificaciones incluye, con las abreviaturas bibliográficas ed. (edición; 2.ª ed., 3.ª ed., etc.), corr. (corregida), rev. (revisada), aum. (aumentada) y act. (actualizada). 


Reimpresión. Es una nueva tirada de una edición que, a lo sumo, no contiene más modificaciones de contenido o de presentación que las correcciones tipográficas realizadas en el texto de la edición anterior. Toda reimpresión hecha por un editor diferente al editor anterior se considera una reedición. 

Editorial. Por editorial entendemos la entidad que realiza un libro o publicación periódica de cualquier materia o género, por lo general con la intención de ponerlos a disposición del público, valiéndose de las industrias gráficas para su reproducción. 

Autor. La legislación de propiedad intelectual reconoce como autor tanto al creador original de una obra como a su traductor. Asimismo, el autor (y, por tanto, el traductor) puede ser individual, colectivo (autoría múltiple) o corporativo, y puede haber ofrecido a la editorial su obra por iniciativa propia o haberla realizado por encargo. 

Editor. En castellano, editor es un término polisémico que puede aludir a: 
→ el editor propietario (publisher en inglés), que es el emprendedor que funda y establece las líneas generales de una editorial); 
→ el director editorial, o director literario en editoriales de obra de ficción (editor o editor senior en inglés), que se encarga de desarrollar sus líneas editoriales y catálogos de obras y que, en las editoriales de menor tamaño, puede ser también propietario de la editorial. 

Edición (y editar). Cuando hablamos de edición (y de editar) nos referimos al resultado final de lo que más adelante definiremos como proceso editorial, en particular a las fases de preimpresión e impresión. 


La edición comporta una mente creadora (el autor, tanto el del proyecto como el del original), una mente rectora (el director intelectual o el editor) y una mente ejecutora (el conjunto de especialistas que intervienen en la conversión de un original o conjunto de originales en publicación). 

Publicar (y publicación). Hablamos de publicar cuando una obra impresa o digital previamente editada se pone a disposición del público, en puntos de venta o de descarga individual (gratuita o venal). Si una obra original o traducida que ha sido formalmente editada e incluso impresa no se pone en manos del público, no puede considerarse una obra publicada, sino una obra inédita. Por ejemplo, los libros de estilo editorial que no se publican son obras inéditas y no venales, porque no se ponen a disposición del público ni a la venta. 

Proceso editorial. Es un conjunto de operaciones y gestiones encadenadas, cuyo objetivo es editar y publicar una obra de un autor, es decir, poner en manos del lector una obra debidamente transformada en producto bibliológico o hemerográfico (es decir, en libro o revista). 



Calidad editorial. Es el resultado óptimo global que se obtiene de la aplicación en el proceso editorial, por parte de profesionales especializados, de diferentes subprocesos de planificación, dirección, revisión y supervisión en la elaboración de una publicación, con la intención de obtener un producto que: 
→ cumpla con el pacto establecido entre autor y editor, según el cual el editor se compromete a producir su obra en condiciones óptimas; 
→ se distinga en el mercado por su excelencia; 
→ y, con todo ello, satisfaga las expectativas del lector de disfrute de la obra y de enriquecimiento cultural, por las que ha pagado un precio establecido. 
Para obtener el grado de calidad que se pretende en este modelo de práctica editorial, los procesos de control que hay que aplicar a un producto editorial no pueden ser fruto de la improvisación; al contrario: son un compendio de tareas, destrezas y conocimientos de probada eficacia, llevadas a cabo por profesionales específicamente formados. A este compendio lo denominaremos canon editorial. 


Canon editorial. Es el acervo de saberes, habilidades y procedimientos de elaboración, producto de siglos de práctica editorial y gráfica, que conforma un modelo de trabajo de edición básicamente estable y probadamente eficaz. Pese a los cambios que implican las modas estéticas y las revoluciones en los sistemas de producción, los criterios y conocimientos que sustentan el canon editorial mantienen una continuidad temporal. Por ejemplo, en el salto a la era digital, el diseño de los tipos de letra mantiene los parámetros espaciales y el saber anatómico de la tipografía en plomo.