viernes, 24 de octubre de 2014

Autoridad, norma y corrección, 3: qué es un estándar y qué diferencia lo normativamente correcto de lo incorrecto


[Viene de: Autoridad, norma y corrección, 2: castellano/español natural frente a castellano/español cultivado.]

Un estándar lingüístico es una forma deliberadamente elaborada, artificial y convencional de expresión verbal, resultante de un proceso de estandarización que implica:

– la selección de una o más variantes (sociales, geográficas o funcionales [registros y estilo]) como base del estándar;

– la criba y la recombinación de ciertos rasgos de las variantes seleccionadas, según una serie de criterios de selección suplementados con cierta dosis de arbitrariedad;

– la normativización o formulación de normas de tipo prescriptivo (que recomiendan u obligan a adoptar ciertos usos, marcados como correctos) y proscriptivo (que prohíben otros, marcados como incorrectos);

– la codificación, o formalización del modelo de lengua obtenido en diversos códigos normativos, que, para el lenguaje general, básicamente han de ser tres: diccionario general, gramática y ortografía.

Contrariamente al mito que sostiene que es necesaria la creación y difusión de un estándar lingüístico (un modelo de lengua «común») para reducir la variación y garantizar la comunicación entre los hablantes de lo que se considera una misma lengua, lo cierto es que un estándar lingüístico —y no necesariamente un único estándar— sólo se requiere para facilitar la intercomprensión en situaciones de comunicación diferida, técnica y de gran alcance (medios escritos o de comunicación masivos, comunicación especializada y comunicación internacional), y que es sobre todo un medio para alcanzar los objetivos políticos, sociales, culturales y económicos que acompañan la conformación y explotación de mercados lingüísticos.

La creación y fijación de un estándar lingüístico no es, por tanto, tarea exclusiva de las academias de la lengua, sino que puede quedar a cargo de diversos agentes: 

– academias de la lengua u otro tipo de organismo estandarizador;
– medios editoriales o periodísticos (productores de diccionarios, gramáticas, ortografías y libros de estilo que se adoptarán como modelo de lengua estándar),
– y gramáticos normativos, lexicógrafos y ortógrafos.

Asimismo, las normas en que un estándar se explicita tienen poco que ver con las reglas por las que naturalmente se rige una lengua y no se corresponden tampoco con el conjunto de convenciones implícitas que se adoptan de manera no deliberada en una comunidad lingüística (la llamada norma consuetudinaria), que son convenciones tácitas, variadas y muy dinámicas.
Las normas que componen un estándar se distinguen por reunir las siguientes características:

1. Son simplificaciones (en diverso grado según el modelo de estandarización que se aplique) de la variedad lingüística presente entre la población afectada, razón por la cual son sistemas inherentemente defectivos y limitados a la hora de cubrir las diversas necesidades de producción y expresión lingüísticas.

2. Son excluyentes: instituyen los usos integrados en la norma como patrón de actuación lingüística y rechazan implícita o explícitamente el resto con énfasis prescriptivos que pueden presentar una gradación que va desde la proscripción hasta la no recomendación de un uso.

3. Tienen un carácter estable hasta que se hace necesario revisarlas, por ejemplo para:
– ajustarlas a la evolución de la lengua natural;
– adecuarlas a nuevas concepciones del lenguaje y a nuevos conocimientos sobre las condiciones de uso de una lengua;
– ampliar el estándar y habilitarlo para nuevas funciones lingüísticas;
– adecuarlo a nuevos objetivos de ordenamiento lingüístico de la población;
– corregir errores e inconsistencias de las propias normas (incorrecciones lingüísticas, problemas de sistematicidad, de congruencia, arbitrariedades normativas...).

4. Tienen un carácter artificial y virtual; esto es, la norma por sí misma no se hace efectiva si no llega a aplicarse, lo que exige facilidades de implementación y la participación activa de todas las partes implicadas.

La selección de las variedades (diatópicas, diastráticas y diafásicas) y formas (léxicas, gráficas y gramaticales) que servirán de base para elaborar el estándar se realiza a partir de la aplicación de una serie de criterios de selección de carácter estrictamente funcional en algunos casos, pero en su mayor parte de tipo axiológico en tanto que suponen la asociación de ciertos valores a las variantes y formas seleccionadas. Es la aplicación de estos criterios en la selección de las variedades sobre las que se elaborará el estándar la que establece la diferenciación entre usos correctos e incorrectos: 

1) Criterio diastrático (valor de mercado social). Se avalan las variantes socialmente «prestigiosas», usadas por la gente instruida y por las clases dominantes, a cuyas producciones verbales se ortorga un elevado valor de mercado. 
En el origen de este criterio estaría el principio de consensus eruditorum (uso lingüístico de los doctos) de Quintiliano, como modelo de puritas (pureza o corrección en el empleo del lenguaje), opuesto al consensus popularis (uso lingüístico del pueblo) de Cicerón. Este criterio, tradicional en la norma académica, permanece en el Diccionario panhispánico de dudas (2005) y en la Nueva gramática de la lengua española (2009).

2) Criterio de historicidad (valor genealógico y tradicional). Según este criterio, se opta por las formas avaladas por la antigüedad o la tradición: las que se ajustan más al étimo, y las que tienen una mayor «solera» escrita o literaria.
Este es, por ejemplo, el criterio que mantiene, en la norma académica, la h etimológica no diacrítica y la condena del laísmo, el loísmo y el leísmo y otros desvíos del paradigma etimológico de los pronombres personales átonos, apoyada, esta, también en los criterios diastrático y diatópico.

3) Criterio diafásico (valor estilístico). Se seleccionan los usos consagrados por la lengua escrita, particulamente por el registro literario.
Desde el Diccionario de Autoridades, en el modelo académico del español, la lengua literaria ha sido una referencia permanente, a la que se ha añadido, desde el Diccionario panhispánico de dudas (2005), el lenguaje de la prensa.

4) Criterio canónico (valor cualitativo o estético). Se seleccionan los usos consagrados por cierto grupo de escritores o en cierta etapa literaria considerada particularmente sublime por los codificadores. Tradicionalmente, la norma del español tomó como modelo a los autores de los Siglos de Oro, con la excepción particular de los escritores del barroco. Este criterio guarda relación con la idea de la corruptio linguae, según la cual se entiende la vida de una lengua como un proceso de nacimiento, desarrollo, declive y muerte, que puede detenerse antes de la fase degenerativa mediante la fijación y perfeccionamiento del idioma en el punto de desarrollo que se considere de mayor brillantez, finalidad que guió a la RAE durante siglos y que consagró en su lema tradicional «Limpia, fija y da esplendor».

5) Criterio diatópico (valor geográfico). Es el principio por el que se seleccionan las formas de uno o más centros geográficos para integrar el estándar de una lengua.
Según repite el discurso oficialista, el estándar del español se ha basado en los usos de las élites cultivadas del centro-norte de Castilla hasta el Diccionario panhispánico de dudas (dpd; 2005), aunque lo cierto es que ciertas formas privativas de España no han perdido en esta obra su tradicional privilegio. Lo excepcional es que la norma académica actual avale formas diversas de distintos centros geográficos para un mismo uso. Un caso excepcional, en este sentido, de aplicación del criterio diatópico es el de la adaptación gráfica en el dpd del anglicismo jersey:
jersey. ‘Prenda de punto y con mangas que cubre desde el cuello a la cintura’ y, en algunos países americanos, ‘tejido de punto’. La voz inglesa jersey se ha adaptado al español en distintas formas. En España se emplea jersey (pl. jerséis, → plural, 1d), que también tiene cierto uso en algunos países americanos: [...]. No es correcto el singular jerséi, ni los plurales jerseys o jerseises. Junto a jersey, existen las adaptaciones yérsey (pl. yerseis), usada sobre todo en América, y yersi (pl. yersis), propia de algunas zonas de Andalucía occidental: «Se puso su yérsey marinero» (Skármeta Cartero [Chile 1986]); «El yersi granate que a tía Blanca se le había quedado chico» (Mendicutti Palomo [Esp. 1991]). Se recomienda adaptar siempre la grafía a la pronunciación, de manera que quien pronuncie [jerséi] escriba jersey, quien pronuncie [yérsei] escriba yérsey y quien pronuncie [yérsi] escriba yersi. [rae y Asale, dpd2005, s. v. jersey, p. 380; la negrita es nuestra.]
6) Criterio demográfico (valor cuantitativo). Se avalan las formas que emplea la mayoría de la comunidad lingüística cuya lengua es objeto de estandarización.
Criterio democrático por excelencia, no tiene aplicación en la norma del castellano, dado que, en lo relativo a grupos poblacionales, se prioriza el criterio diastrático, que favorece a una minoría: la clase cultivada.

7) Criterio de diasistematicidad (valor cohesivo). Se da preferencia a las formas comunes a la mayor parte de sistemas lingüísticos que componen una lengua (o a todos si se da el caso), cuya débil marcación étnica favorece, por un lado, su aceptación general, y cuya marca de colectividad contribuye a asentar la conciencia de una identidad común entre los hablantes.
No obstante, cuando se trata de usos lingüísticos mayoritarios en América (donde radica el 90 % de la población hablante de español), es usual que la norma académica desvirtúe el valor cohesivo de esas formas. Véase, por ejemplo, la valoración que, en el lema amarar, hace el dpd sobre la extensión geográfica de una de las formas recomendadas:
amarar. Dicho de un hidroavión o de un vehículo espacial, ‘posarse en el agua’: «¿Y si un desperfecto nos obliga a amarar en pleno océano?» (Tibón Aventuras [Méx. 1986]). El español dispone de otros verbos con el mismo sentido e igualmente aceptables, como amarizar y acuatizar: «Secuestraron un pequeño avión de turismo y amarizaron cerca de las costas de Florida» (Proceso [Méx.] 8.12.96); «La ensenada de Manzanillo, donde acuatizaban los hidroaviones» (GaMárquez Amor [Col. 1985]). Existe también amerizar, formado sobre amerizaje, adaptación gráfica del francés amerrisage: «Había seleccionado una nave [...] capaz de amerizar en el océano» (Vanguardia [Esp.] 21.7.94). Mientras acuatizar solo se usa en el español de América, los otros verbos se extienden por todo el ámbito hispánico. [...] [rae y Asale, dpd2005, s. v. amarar, p. 43; la negrita es nuestra.]

8) Criterio de autonomía (valor diferenciador). Se prefieren las formas que marcan la distancia lingüística con respecto a una lengua dominante. Está en relación con los criterios de genuinidad y de especificidad: 

a) Criterio de genuinidad (valor purificador). Cuando se quieren marcar distancias respecto a una lengua dominante cualquiera, se priorizan las formas patrimoniales (las que se ajustan a los patrones fónicos y morfosintácticos más estables del sistema o de los sistemas lingüísticos estandarizables) y endógenas (las que se originan en el propio sistema).
Este criterio es también una constante en la norma del español, especialmente a la hora de regular los extranjerismos y los neologismos. Por ejemplo:
sándwich. Voz tomada del inglés sandwich —pronunciada corrientemente [sánduich o sánguich]— que designa el conjunto de dos o más rebanadas de pan, normalmente de molde, entre las que se ponen distintos alimentos. En español debe escribirse con tilde por ser palabra llana acabada en consonante distinta de -n o -s (→ tilde2, 1.1.2). Su plural es sándwiches (→ plural, 1i): [...]. Con este mismo sentido, existe la palabra española emparedado, puesta en circulación en el último tercio del siglo xix, cuyo uso es preferible al anglicismo: [...]. [rae y Asale, dpd2005, s. v. sándwich, pp. 586-587; la negrita es nuestra.]

b) Criterio de especificidad (valor segregador). Cuando hay proximidad genética con la lengua respecto a la cual se quieren marcar distancias, generalmente por razones políticas, se seleccionan las formas privativas de la variedad que se quiere estandarizar.
Este criterio se aplicaba en el proyecto de secesionismo normativo del peronismo, y también en diversas propuestas de reforma ortográfica del español, como la de Domingo Faustino Sarmiento. 

9) Criterio analógico (valor imitativo). Se prefieren las formas que presentan características análogas a las de las formas preferidas en la tradición normativa de otra u otras lenguas. Así como el criterio de autonomía amplía las distancias con repecto a otras lenguas o variantes, el criterio analógico las aproxima.
El modelo normativo académico no sigue particularmente este criterio. Por ejemplo, en el lema karst, el dpd no da preferencia a la grafía habitual en otras lenguas románicas:
Lema karst (p. 385):

karst. ‘Paisaje de relieve accidentado, originado por la erosión química de terrenos calcáreos’. [...] Este sustantivo masculino procede del topónimo Karst, nombre alemán de una región de Eslovenia constituida por mesetas calizas; de ahí que sea mayoritaria, y preferible, la grafía etimológica con k-, frente a carst, variante gráfica también documentada. Para el adjetivo derivado pueden usarse las formas kárstico y cárstico, siendo preferible la primera.
Karst es, en efecto, un topónimo en lengua alemana. Ahora bien, la región designada con esta palabra forma parte de tres Estados distintos: Italia, Eslovenia y Croacia. Pero mientras los eslovenos y los croatas la llaman y escriben Kras, los italianos la llaman y escriben Carso (y, naturalmente, dicen un carso y carsico); y los friulanos que viven en el Carso la llaman Cjars. A pesar de que el castellano, el friulano y el italiano son todas ellas lenguas de la misma familia (románica), el dpd se inclina por una grafía impropia de las lenguas románicas.

10) Criterio de regularidad (valor de homogeneidad y sistematicidad). Se da preferencia a las formas gramaticalmente más regulares y a los paradigmas más homogéneos, lo que supone evitar el alomorfismo.
No es un criterio constante en la norma académica del español, que demasiado a menudo tiende a la asistematicidad y en la que abundan los casos de alomorfismo.

11) Criterio de regularidad diacrónica (valor de estabilidad). Se seleccionan las formas que han evolucionado a un ritmo lento y constante.

12) Criterio funcional. Se prefieren las formas que aportan alguno de los siguientes valores funcionales:

– Difusión: se prefieren las formas más difundidas porque son las más disponibles, las que tienen mayor amplitud de aplicación y las que están más acordes con las tendencias generales de la lengua.
En la norma académica, es habitual que este criterio se falsee, pues se recomiendan, por razones de uso mayoritario (difusión), formas que en realidad son privativas de unos pocos territorios. Por ejemplo, el españolismo a por, que estuvo proscrito por las gramáticas académicas al menos desde 1880 por «combinar dos partículas incongruentes», ha quedado aceptado, sin vacilación, tanto por el dpd como por la ngle2009. Por contra, adaptaciones de sandwich de uso general en muy diversos países de América están proscritas de la norma académica por razones que no se corresponden con la realidad de su uso:
sándwich. Voz tomada del inglés sandwich —pronunciada corrientemente [sánduich o sánguich]— que designa el conjunto de dos o más rebanadas de pan, normalmente de molde, entre las que se ponen distintos alimentos. En español debe escribirse con tilde por ser palabra llana acabada en consonante distinta de -n o -s (→ tilde2, 1.1.2). Su plural es sándwiches (→ plural, 1i): [...]. Esta es la forma mayoritariamente usada por los hablantes cultos en todo el ámbito hispánico, aunque en algunos países americanos, especialmente en Colombia, Venezuela, Chile y el Perú, circulan adaptaciones como sánduche o sánguche, más propias de registros coloquiales y desaconsejadas en favor de la unidad. [...]. [rae y Asale, dpd2005, s. v. sándwich, pp. 586-587; la negrita es nuestra.]
– Diacrisis: se seleccionan las formas que permiten establecer distintividad morfológica y semántica y evitar con ello la homonimia, la ambigüedad y la homografía.
En la norma académica del español, también es este es el criterio que mantiene en la ortografía la distinción [s]/[θ] —de [kása] frente a [káθa]—, aun siendo evidentemente minoritaria dentro del conjunto de hablas hispánicas debido a la generalización del seseo en las hablas americanas y aun en algunas españolas (canarias y meridionales).

– Inteligibilidad: se avalan las formas que, por su difusión, por su regularidad, por su distintividad, por su tradición, por su carácter diasistemático o por cualquier otro valor se consideran más fácilmente comprensibles.

– Simplicidad: se prefieren aquellas formas que, con un mismo grado de inteligibilidad, presentan menos problemas para el aprendizaje. Este es uno de los criterios que prevaleció en la reforma ortográfica de Bello, que, frente a la de la rae, se mantuvo como oficial en diversos países de América hasta 1927.

– Representatividad: se seleccionan las formas gráficas con capacidad de acoger cualquiera de las pronunciaciones vigentes en la comunidad de hablantes a la que se dirige el estándar.
Esta es otra razón, por ejemplo, por la que en el sistema ortográfico del español se mantienen las grafías c ante e, i y z ante a, o, u, correspondientes al fonema fricativo interdental sordo /θ/, aun siendo su realización minoritaria en el ámbito de habla del español. 

[Sigue en: «Autoridad, norma y corrección, 4: ¿a qué modelo de estándar pertenece la norma académica?».]

Bibliografía

lunes, 20 de octubre de 2014

Por qué la Academia Mexicana de la Lengua buscará independizarse de la RAE

No hay que leer la noticia que se reproduce abajo tanto en clave nacionalista como en clave económica. Además de dirigir la Academia Mexicana de la Lengua, Jaime Labastida lleva 24 años al frente de la potente editora iberoamericana Siglo XXI, de matriz mexicana, y esta nueva declaración de intenciones de la AML constituye, por ello, no tanto un reto para la RAE como para sus dos editoras, Planeta y Santillana. En realidad, México ya tiene su diccionario integral, el Diccionario del español de México de El Colegio de México, dirigido por Luis Fernando Lara, que como diccionario de referencia de la realización íntegra del español en México permite derivar un uso normativo. Pero lo que la AML busca es ejercer su soberanía como academia de la lengua, mejorar su ascendiente dentro del país y disfrutar a su vez con ello de sus propias cuotas de mercado.
Era cuestión de tiempo que la política cultural y lingüística panhispánica pusiera en evidencia la ingobernabilidad de la magna diversidad del castellano y, sobre todo, destapara las codicias por el reparto del «petróleo del idioma».

Academia Mexicana de la Lengua buscará independizarse de la RAE

Escrito Sobre may 21, 2014 en Cultura |
Academia Mexicana de la Lengua buscará independizarse de la RAE
FOTO CORTESÍA DE LA UAA
  • DRAE es un documento que no es equitativo ante el español fuera de España.
  • Más de la mitad de los idiomas en el mundo podrían convertirse en lenguas muertas.


REDACCIÓN

La Academia Mexicana de la Lengua (AML) buscará independizarse de la tradición de la Real Academia Española (RAE), por lo que el reto es generar un diccionario tan amplio, y mejor, que el diccionario de la institución europea (DRAE), pues son necesarios recursos verdaderamente equitativos y que reconozcan las hablas locales; comentó el director adjunto de la AML, Felipe Garrido, durante rueda de prensa al término del sexto congreso regional celebrado en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

En compañía de la jefa de gabinete de la Comisión de Enlace de la AML, y el académico correspondiente para Aguascalientes, Felipe San José González; Garrido informó que en 2010 se publicó la primera edición de un diccionario de mexicanismos, a cargo de la AML, con el que se busca arraigar la idea de que los modismos regionales (formas particulares del español) son totalmente legítimos, por lo que se prepara una segunda edición que hasta el momento ha duplicado el tamaño de su antecesor.

Al respecto, expresó que esta acción plantea las bases para un gran diccionario que registre la gran diversidad lingüística del país, y se avanza hacia la independencia de academias de lengua española, pues el DRAE sigue siendo el diccionario central para los hablantes del español, a pesar de que no es equitativo.

Sobre el tema, manifestó que los diccionarios son obras de orientación que no deben tomarse con histeria, pues aunque no existan algunas palabras en él, si se usan, deben respetarse. Esto lo ejemplificó con vocabularios derivados de lenguas extranjeras como el inglés o el francés, que en España son re-apropiados, como güisqui o jersey, mientras que en México siguen conservando varios de sus elementos, como sandwich o futbol, a diferencia del sándwich o fútbol para la comunidad española.

De esta forma indicó que no se pueden evitar los debates porque el DRAE está hecho allá, por lo que debe generarse un diccionario de tal magnitud por cada academia; pues aunque existe el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPN) que describe cómo se dice en distintos países una cosa, este documento se puede considerar como un intento por imponer a todos los pueblos de habla española los usos de España, más que defender las diferencias. Simplemente, dijo, en el DRAE se indican argentinismos, mexicanismos o colombianismos, pero no españolismos, por lo que no es un mamotreto equitativo.

Por otra parte, Felipe Garrido mencionó que de acuerdo a especialistas en todo el mundo, desaparecerán al menos la mitad de las 3 mil lenguas que actualmente se conservan, debido a la falta de uso y la globalización; pero el español seguirá en expansión por ser utilizado por cerca de 400 millones de personas en el mundo y la segunda lengua más estudiada; sin embargo, existen lenguas que podrían extinguirse, como el Kiliwa que sólo es empleado por 9 personas en Baja California, y otro sólo es conocido por un matrimonio de más de 80 años de edad, quienes están en recelo. BP

miércoles, 1 de octubre de 2014

Todo sobre las enmiendas del DRAE2014 contra el proceso catalán

En esta entrada, ofrecemos al lector una recopilación de las publicaciones en medios e instituciones catalanes, vascos y uruguayos sobre las enmiendas en la ya nueva edición del Diccionario de la lengua española (DRAE2014), deliberadamente realizadas por la RAE (al parecer, sin contar con el debido consenso interacadémico) para servir a los tribunales de justicia españoles contra el proceso soberanista catalán, una utilidad que probablemente ha motivado que, de manera inusitada en la historia de la institución, la RAE haya avanzado la publicación del DRAE sobre la fecha prevista. No olvidemos que el DRAE ha sido utilizado en múltiples ocasiones también por el Tribunal Constitucional español para dirimir el sentido propio de palabras clave (sean términos comunes o especializados) en el cuerpo legal o en una causa. En 1989, por poner un solo ejemplo, el DRAE sirvió al Tribunal Constitucional para dictar una resolución a favor del Gobierno central en una litigio competencial con la Generalitat de Cataluña, gracias a su uso para esclarecer el sentido literal de competencia participativa.
Así pues, una vez suspendidos cautelarmente por el Tribunal Constitucional español la ley catalana de consultas populares no refrendarias y el decreto de convocatoria de una consulta no vinculante de autodeterminación en Cataluña, prevista para el 9 de noviembre de este año, el DRAE es el instrumento auxiliar que faltaba para el bloqueo legal del proceso catalán que la maquinaria del Estado español ha puesto en marcha con también inusitada urgencia.
Las enmiendas aludidas  afectan a las siguientes baterías de términos:

1. Términos político-jurídicos: 

administración, autodeterminación, autodeterminista, autogobierno, ciudadano, consulta popular, democracia (y subentrada democracia directa), estado (y subentradas E. asociado, E. autonómico, E. de derecho, E. federal, e. de alarma, e. de excepción, e. de guerra, e. de sitio), mayoría silenciosa, plebiscito, referéndum, soberanía, soberanía nacional y somatén

 
2. Términos relacionados con los conceptos de nación, de patria, de patriotismo y con la tipología de nacionalismos:

argentinismo, argentinidad; bolivianismo, bolivianidad;  chilenismo, chilenidad; colombianismo, colombianidad; costarriqueñismo, costarriqueñidad; cubanismo, cubanidad; dominicanismo, dominicanidad; ecuatorianismo, ecuatorianidad; españolismo, españolidad; filipinismo, filipinidad; guatemaltequismo, guatemalidad; hondureñismo, hondureñidad; mejicanismo, mejicanidad; mexicanismo, mexicanidad; nicaraguanismo, nicaraguanidad; panameñismo, panameñidad; paraguayismo, paraguayidad; peruanismo, peruanidad; puertorriqueñismo, puertorriqueñidad; salvadoreñismo, salvadoreñidad; uruguayismo, uruguayidad; venezolanismo, venezonalidad, aberzale/abertzale; antiespañol; antiespañolismo; antiespañolismo; homogeneizador y nacionalismo.
 

Todos los periodistas, académicos de la Secció Filològica del Institut d'Estudis Catalans y lingüistas que firman las entrevistas, los artículos y las ponencias siguientes han sido calificados por el director de la RAE, don José Manuel Blecua, de «lenguas viperinas» en la rueda de prensa de presentación del acelerado DRAE2014, al tiempo que enfatizaba su preferencia por la palabra libertad, porque, a su particular entender, está «regida por la ley», se supone que la española:

Josep Casullera: «La RAE canviarà el significat del mot 'referèndum' amb vista al 2014», http://www.vilaweb.cat/noticia/4072161/20130109/rae-canviara-significat-mot-referendum-vista-2014.html

Òscar Palau Just: «Cop de Diccionari. Filologia política espanyola». Barcelona: El Punt-Avui, 18/02/2013, núm. 12743, pp. 4-6. Versió digital: http://www.elpuntavui.cat/noticia/article/3-politica/17-politica/620684-filologia-politica-espanyola.html (Se adjunta pdf de la versión en papel.)


David de Montserrat: «Totalitarisme lexicogràfic». http://in.directe.cat/david-de-montserrat/blog/9523/totalitarisme-lexicografic

Màrius Serra: «Legislar la semàntica». http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20130128/54363172727/marius-serra-legislar-la-semantica.html

Josep Casullera: «'Segons la RAE, ja som en un potencial estat de setge'»
http://www.vilaweb.cat/noticia/4179669/20140318/rae-som-potencial-setge.html

Gemma Aguilera: «La RAE combat el catalanisme des de les pàgines del diccionari» http://www.naciodigital.cat/noticia/68652/rae/combat/catalanisme/des/pagines/diccionari
Y: http://www.naciodigital.cat/noticia/68665/silvia/senz/es/molt/greu/submissio/institucions/catalanes/rae

AitziberLaskibar Lizarribar: «Hiztegi kolpea». Andoainen: Berria, 31/05/2014, pp. 16-17. Versió digital: http://www.berria.eus/paperekoa/1828/017/001/2014-05-31/hiztegi_kolpea.htm (Se adjunta pdf de la versión en papel.)

Mònica Terribas (Catalunya Ràdio), entrevista a historiadores y lingüistas sobre «Llibres d'història i diccionaris manipulats i tergiversats», http://www.catradio.cat/audio/820926/Historia-manipulada-o-tergiversada (desde minuto 15, especialmente).

Ricardo Soca: «RAE altera el Diccionario sin consultar academias americanas» http://www.elcastellano.org/ns/edicion/2014/mayo/senz.html

Mesa redonda de la Scaterm en el IEC: 
S. Senz y M. Alberte: «Lexicografia unitarista espanyola: les esmenes en el DRAE2014 contra el procés català» https://www.youtube.com/watch?v=eEd7bodSd9g (desde min. 23). 
Contenido completo de la ponencia, con un análisis detenido de las enmiendas: Silvia Senz Bueno: «Lexicografia unitarista espanyola: les esmenes en el DRAE 2014 contra el procés català», en Miquel Strubell i Trueta (cur.): La terminologia instrumentalitzada. Barcelona: Institut d’Estudis Catalans, 2015, pp. 21-39.